Males Sociales de Estos Tiempos
Autor:
Víctor T. Féliz Féliz
"El capitalismo matará al capitalismo, el individualismo acabará con la convivencia y la búsqueda desmedida del éxito aniquilará al propio ser humano"
Leyendo algunos artículos y conversando con amigos y familiares hemos llegado a la conclusión de que el mundo actual transita senderos poco alentadores; la principal meta, y a veces la única, de muchas personas es acumular riquezas aún sea sobre el sufrimiento, el dolor y la miseria de mucha gente.
Zaymund Bauman en su libro "Modernidad Líquida" identifica los atributos de la sociedad capitalista que han permanecido o cambiado en el tiempo. Dentro de los que se han transformado está el individualismo que marca nuestras relaciones, volviéndolas precarias, transitorias y volátiles. El autor explica que la modernidad líquida es una figura del cambio y la transitoriedad, dice: "los sólidos conservan su forma y persisten en el tiempo, duran, mientras que los líquidos son informes, y se transforman constantemente".
Ese individualismo, el afán de lucro y demostración, de personas y empresas, sin tomar en cuenta las necesidades de su entorno y de sus clientes, su trato arrogante al sentirse imprescindibles o con mucho poder, les impide visualizar las posibles consecuencias de sus acciones. Fomentar la desigualdad en la riqueza de los pueblos es fomentar la iniquidad y la injusticia, lo que más temprano que tarde traerá desequilibrios sociales, que a la larga, terminarán lesionándonos a todos, pero especialmente a quienes más tienen que perder.
En un artículo escrito para el periódico Listín Diario, Monseñor Ramón Benito de la Rosa y Carpio cita a San Pablo, en su segunda carta a los Corintios: "Guardemos la equidad, compartamos los bienes, no que uno pase necesidad para que otro tenga más, sino que el que tenga más comparta, para que haya una igualdad en todos los sentidos, hasta en la paz social".
Hoy, sólo se piensa en eficiencia y rendimiento, fruto de la competencia y la apertura de los mercados, lo que lleva a muchos a proponer reglas laborales más favorables a sus intereses, con mayor flexibilidad para los despidos y menos derechos para los trabajadores, que son quienes producen la riqueza. Su ceguera les hace confundir el éxito con acumulación de bienes materiales y de reconocimiento en algunos aspectos de su interés, sin saber que el mismo está en transmitir tus mejores vivencias, modelar comportamientos adecuados, inspirar a los demás a perseguir sus anhelos más nobles y, compartir tus mejores talentos y convicciones en aras de alcanzar un mundo menos desigual y más inclusivo.




